Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Óscar Sánchez Nombela

Profesor de Lengua y Literatura

LA ENCRUCIJADA

En la actualidad, el sistema educativo español se haya enrocado en un fracaso endémico y terminal. Evidentemente, el Estado ha intentado solventar esta precariedad en la formación del alumnado a través de reincidentes modificaciones legislativas. La esterilidad de todas esas propuestas de mejora, tanto a nivel nacional como autonómico, vienen producidas a que, en definitiva, se ha reducido el problema educativo en un problema estadístico: se mide el éxito o el fracaso a través de porcentajes. Lo curioso del caso es que es fácil parchear la fría y “objetiva” estadística: no contemplar la repetición de curso como una medida educativa, promocionar cada vez más con un mayor número de materias pendientes, titular desde una disparidad de itinerarios y opciones con unos contenidos mínimos completamente heterogéneos…  Sea como sea, lo cierto es que, aunque se mejore una estadística que pueda igualarse al concierto europeo, el fracaso del sistema seguirá latente y sin visos de mejora; y es que, desde esta perspectiva, seguiremos infantilizando una generación carente de cualquier tipo de idea original, seguiremos fomentado la abulia de una generación que se ahoga inconscientemente en un callejón sin salida. Eso sí, ninguno de ellos se sentirá nunca frustrado; aunque no pueda abandonar la protección parental hasta el final de los tiempos; aunque su única preocupación sea una interminable hipoteca, previamente avalada, que le sobrevivirá y que será lo único que hereden sus hijos; aunque el único motor de su existencia sea el consumo disfrazado de calidad de vida, de sociedad del bienestar.

                Quizá el sistema verdaderamente funciona: la definitiva consolidación de una sociedad indolente, permisiva y sin margen de reacción.

                El cambio social parece irreversible. A esa estandarización del conformismo patrocinado por instituciones y organismos oficiales ayudan unos medios de comunicación que eluden la responsabilidad educativa y formativa desde el amparo de la supuesta información y de un entretenimiento más que cuestionable, la complicidad de unos padres que no quieren ver la fealdad de sus hijos, la permisividad amparada en la supuesta inocencia, el olvido de las obligaciones derrotadas infamemente por los derechos…

                La falta de atención y concentración, la falta de constancia en el esfuerzo, la falta del vilipendiado estudio y la desterrada memoria, la falta de respeto a cualquier figura de autoridad, producen un alumnado dispar que emerge definitivamente en la Educación Secundaria, en la verdadera encrucijada de todo sistema educativo, en la verdadera encrucijada de toda sociedad.

                El reto social es apasionante, e implica a todos los activos: al Estado, a los ciudadanos, a los docentes, a los alumnos. Entre todos quizá se consiga revertir la situación, y entre todos quizá desterremos para siempre las jaulas donde se domestica para conquistar de nuevo las aulas de conocimiento.



escrito el 24 de Mayo de 2011 por en General


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