LA INCOMUNICACIÓN DE LA MÚSICA ACTUAL
Es curioso: observo un listado de descargas en España a través de Internet (descargas musicales), y me llama poderosamente la atención el número de canciones de intérpretes de lengua inglesa. Verdaderamente, son legión. Incluso podríamos decir que los artistas españoles a duras penas llegan a formar grupo parlamentario.
Y es curioso. Es curioso que esto sea así en un país con un índice tan bajo de población que haya adquirido el inglés como segunda lengua. Por lo tanto, la conclusión es trágicamente clara: en la mayor parte de los casos la comunicación a través de la música es imposible; y es imposible precisamente porque se desconoce el código. Así, al receptor jamás le llega el mensaje, y al final el código se convierte en un simple ruido.
Es curioso. Pero cuando sí se comparte el código la cosa no es más halagüeña. Parece que muchos cantantes o grupos españoles han olvidado que una canción, como unidad comunicativa, es un texto. Y como tal, ya sea oral o escrito, está sujeto a la coherencia, a la cohesión y a la intención comunicativa. Y si no, no hoy texto.
Es curioso. Hoy, la música española, vive huérfana de la coherencia. Basta con una melodía fácilmente recordable, dos tópicos (preferiblemente amorosos) y tres lugares comunes. Esto calmará a un público transformado en masa y convertido indefectiblemente en consumidor modelo (“ no pensar / no sentir / no soñar…”). Un ejemplo palmario de esto son las imágenes que se proyectan en la mayoría de las canciones. Imágenes de creencia supuestamente surrealista; de un Surrealismo, evidentemente, no entendido. El Surrealismo proyecta imágenes descodificables a través de la autorreferencialidad del hecho creativo, no son correspondencias absurdas y carentes de todo sentido. El Pop, el Rock, el “Indie”, da igual el camino. Parece que todos mueren en la mediocridad. Busquemos a la minoría, una vez más; porque la voz sin la palabra es tan solo eso. Voces.
Es curioso.



