Las nuevas tecnologías y su incidencia en el lenguaje visual del cine, la televisión y la publicidad.
Parece lógico que al compartir el mismo lenguaje visual haya interrelaciones entre el cine, la publicidad y la televisión. Interrelaciones sin dirección predeterminada puesto que cualquiera de ellos puede contagiar al resto en el hallazgo de nuevos caminos expresivos. Nuevos caminos que, por otra parte, parecen estar últimamente condicionados por las nuevas tecnologías.
Recuerdo un ingenuo hallazgo juvenil: el mapa de isobaras de los hombres del tiempo. Fue realmente impactante descubrir cómo el mapa que anunciaba el tiempo del día siguiente realmente no estaba detrás del meteorólogo. Detrás no había sino un decorado verde sobre el que se sobreimpresionaban distintas imágenes. Y el meteorólogo señalaba, indudablemente, justo en el lugar preciso… tan solo eran las nuevas tecnologías. Con la aparición de las televisiones privadas se hacía necesario revolucionar el lenguaje televisivo y en más de una ocasión pudimos comprobar como la técnica del hombre del tiempo conquistaba programas y series. Y aparece “Matrix” y tantas películas que utilizan el mismo principio. Atrás quedan las maquetas de cartón- piedra de “Star Wars” para la recreación de escenarios y mundos posibles. Ahora, sin embargo, irrumpen los programas informáticos, y vemos como en “El señor de los anillos” multiplican a los personajes a través de la labor del informático. Años atrás había que rellenar las gradas del circo romano para ver la carrera entre Judá Ben-Hur y el malvado Mesala. Y el zénit de todo esto quizá sea “300”. Película de espectaculares resultados visuales, pero que los actores interpretaron delante de la cortina verde.
Pero, como decíamos, los caminos no van siempre en la misma dirección. En los años ochenta aparece “Thriller” y revoluciona la industria musical. En ese impacto del disco más vendido de la historia quizá tenga mucho que ver el video musical y su difusión a través de la pequeña pantalla. Es innegable el influjo del lenguaje cinematográfico en el montaje del video: ya no era solamente música, se buscaba también un lenguaje narrativo propio de la gran pantalla.
De cualquier forma es lógico que el cine recurra a otros medios de expresión. Como lenguaje sincrético que es aúna valores plásticos de distintas disciplinas artísticas: la fuerza de la narración, el lirismo de las imágenes, el valor visual… De esta forma podrá recurrir a fórmulas propias de la publicidad y de la televisión, pero igual que recurre a fórmulas propias de la novela, de la poesía o de la música. Y no de forma parásita, sino por contagio, al igual que el cine proporciona también nuevos caminos al resto, porque, en definitiva, todos buscan el mismo amparo, el de la indagación de nuevas fórmulas de expresión a través del mundo audiovisual.
¿Y en las aulas?



