Aprender a Pensar

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Pensar el arte

en los vértices de la palabra

Óscar Sánchez Nombela

IES Manuel Élkin Patarroyo

LA LITERATURA JUVENIL:CONCLUSIONES

escrito el 23 de Febrero de 2010 por zcar en General

Confieso que he pecado y confieso que he caído en la tentación del mal. Quiero decir que he caído en la tentación de incluir dentro de mi Programación de Aula algunas de estas lecturas que pencan en exceso de falta de inteligencia y  que aborrezco francamente hasta la náusea. Pero lo cierto es que algunas de estas lecturas, criticables desde luego desde un punto de vista literario, funcionan y alcanzan el objetivo último que se persigue con todo Plan de Fomento a la Lectura, y que no es otro que el de incendiar la inquietud lectora, la llama que siempre arde. Desde luego que alcanzar esto no es nada desdeñable, y más en esta época de las nuevas tecnologías y de las redes sociales donde somos David frente a Goliat: fabricaremos nuestra honda con títulos olvidables que abran huellas.

                Y lo peor de todo es que no me remuerde la conciencia cuando utilizo en el aula estos títulos como tacataca: la literatura juvenil, en definitiva, se convierte en unos ruedines que ayudan cuando uno empieza a aprender. Quizá llegue un día en el que ya no hagan falta, un día en el cual el alumno, dotado de confianza y de fe en su madurez lectora, pueda continuar solo su camino. Pero para alcanzar este punto es necesario y vital no quedarse en la anécdota del lector conformista. Quizá sería imprescindible la creación de una figura que compartiese con el alumno la experiencia lectora y vital que enriquece la literatura; una especie de tutor-lector, un maestro en el sentido etimológico y filosófico del término. Si tanta importancia debe soportar la competencia lectora, no es descabellado plantear una materia optativa o una tutoría lectora con una ratio ínfima donde el profesor se erija en guía y enseñe a leer verdaderamente al alumno. Aunque no sé si esto suena a mito o a leyenda. Sea como sea, por lo menos pertenecen al género narrativo. Algo es algo.


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ANTE TI, LOS ABAJO FIRMANTES

escrito el 20 de Febrero de 2010 por zcar en General

Las formas de control social irrumpen en el logos y lo entretienen”

Pseudo-artistas endiosados para tener a las masas siempre “por debajo”, incapacitadas para decir algo de algo susceptible de ser llamado verdadero o falso, admiradoras de falsos compromisos por los siglos de los siglos. Ahora y nunca: no hay futuro. Beneficio y sólo beneficio. El arte es mercado. Se nos vende amor y se nos compra con desamor. Ahora y nunca: no hay futuro.

¿Es que sólo somos capaces de entretenernos?

No hay más vía que la insurrección: poner el cuerpo al servicio de las ideas.

¿Qué función debe cumplir el arte en las condiciones hiper-capitalistas actuales?

Re-construir materialmente la ilusión a través de la destrucción de la sociedad del espectáculo. El arte agoniza en la forma ya sin contenidos; y los hombres y mujeres libres se enjaulan en galerías, festivales, teatros, atracciones de fin de semana sólo para olvidarse por unos instantes de unos valores que ya no se creen pero que temen abandonar.

¿Es que sólo somos capaces de entretenernos?

El arte, los artistas se autodestruyen luchando por sobrevivir. Caemos en la trampa. Fabricamos objetos de consumo y hacemos consumidores. Pero no vivimos. Tenemos miedo. Y ahora que lo sabemos, ya no lo tenemos. Asumimos nuestra responsabilidad porque somos creadores de nosotros mismos. Asumimos nuestra razón dialéctica.

Nos autoconcebimos ante ti herederos del futuro: nos va diversión en ello.

Nos comprometemos ante ti a revolvernos contra las leyes del mercado sencillamente porque no hay otra vía.

Nos comprometemos ante ti a trabajar siempre con vistas a la justicia social.

Como amantes de la tradición, nos comprometemos a transformarla luchando contra los fundamentalistas nostálgicos sencillamente porque no hay otra vía.

Nos comprometemos ante ti a establecer nuevas vías materiales de realización con austeridad, generosidad y limitación salarial como criterios de acción artística.

Y lo decimos ante ti porque, de no hacerlo, no comenzaremos nunca.

Control Remoto.


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[PARÉNTESIS]

escrito el 10 de Febrero de 2010 por zcar en General

Al borde ya del abismo, la vida anuncia, irremediablemente, la palabra última, el último destino (la Sombra). Él lo sabe, por eso ahora es el momento del eco de la nostalgia y de los recuerdos, es el momento de los antídotos. Pero recordar no es claudicar: en la usura del tiempo exiguo sigue latente, quizá arrinconado, el mismo motor que siempre impulsó su poesía, el de la libertad, no solo vital, sino formal, semántica, lírica. Por eso, aunque debe bajar fatalmente en la próxima parada después de un largo pero siempre breve trayecto, el Final no le ha derrotado. Ni a él ni a su poesía. Aún sigue viendo en unos ojos fielmente cómplices la posibilidad de un futuro, aunque sea un futuro con los días contados; aún sigue buscando la respuesta a tantas interrogantes, porque ése es el nexo de unión entre la Literatura y la existencia: la búsqueda constante de preguntas posibles.

                Al final, el futuro es breve, es un hilo a punto de cortar, pero es y existe y debe ser vivido. Así, el recuerdo convive con un presente que sigue fabricando memorias del pasado, que sigue buscando la palabra que le dé sentido. Precisamente ése es el verdadero significado de la obra de Caballero Bonald y de su última entrega poética La noche no tiene paredes: la poesía es una forma de seguir viviendo, sobre todo porque todavía no ha encontrado esa palabra que siempre ha buscado, esa palabra que alumbra la respuesta. “Nunca llego a ser lo que yo más deseo: esa palabra suficiente que precede a la última”.


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LA LITERATURA JUVENIL II:CARACTERÍSTICAS

escrito el 8 de Febrero de 2010 por zcar en General

La literatura juvenil se define desde la perspectiva del lector. Si hubiese que aventurar una posible definición habría que centrarse en toda creación artística que está condicionada y coartada por el destinatario al que va dirigida. Desde este punto de vista, el escritor renuncia a cualquier atisbo de libertad creativa porque va a adecuar todas las herramientas literarias a un receptor inmaduro como lector y como persona; es, en definitiva, un lector sin bagaje literario ni vital.

                Y en este cajón de sastre cabe todo, pero sí es cierto que se puede extraer una serie de constantes que consiguen formar un bloque homogéneo, unas características recurrentes. Una de esas constantes es el empleo de forma mayoritaria del género narrativo como su vehículo de expresión. En efecto, las novelas juveniles son legión, y en todas ellas predomina una temática que pretende ser juvenil: una trama amorosa, una trama misteriosa o una trama aventurera. Además, no son excluyentes, aunque va a predominar uno de estos temas, la realidad es que, seguramente, esté sazonado con briznas de los otros dos. El narrador, preferentemente, será un narrador en primera persona y protagonista de la acción; protagonista que, claro está, será un adolescente que se va a disponer a contar algo que le ha ocurrido en su pasado, bien remoto, bien reciente. Lo curioso del caso, y éste es uno de los pecados de la literatura juvenil, es que, aun siendo el protagonista un narrador adolescente o un narrador ya adulto que cuenta un episodio de la adolescencia, la visión del adulto, la perspectiva de su mundo está presente y latente palabra tras palabra a lo largo de toda la novela. Esto consigue fulminar cualquier aprehensión de la realidad juvenil circundante. Esto se detecta patéticamente en el léxico empleado: evidentemente el autor intenta reproducir fielmente la jerga juvenil, pero el resultado es el empleo de una serie de términos que pretenden pasar como propios de los adolescentes cuando en realidad son términos anacrónicos y desfasados que hace tiempo dejaron de usarse (curiosamente justo el tiempo que hace que el autor dejó de ser adolescente). De esta forma, las novelas juveniles, como decimos, cometen el mayor pecado literario: la falta de coherencia.

                En cuanto a los personajes ocurre algo similar: estereotipos, caracterizaciones planas, oposición entre buenos y malos… personajes que viven situaciones también estereotipadas supuestamente propias  de la vida adolescente, entre las que se encuentran, claro está, el alcohol, las drogas, la iniciación sexual y los finales felices. El resultado, inevitablemente, son obras cargadas de moralina que dejan poco margen a la libertad del lector.

                A grandes rasgos, éstos son algunos de los lastres que convierten a esta literatura en un sucedáneo espurio. Pero, si esto es así, ¿por qué se incluyen algunos de los títulos de este tipo de literatura como lecturas obligatorias en la Educación Secundaria? Y lo más preocupante, ¿es que no hay novelas juveniles que sean un buen producto literario?

                ¿La respuesta? Próximamente.


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LA LITERATURA JUVENIL

escrito el 4 de Febrero de 2010 por zcar en General

La “literatura juvenil” es un sucedáneo de ficción condicionada desde su propio germen por la poca flexibilidad de su destinatario único: el lector inmaduro. No pocas veces se ha considerado como un subproducto, como mala literatura en definitiva.  Lo cierto es que algunos autores especializados en este tipo de literatura se encuentran entre los escritores de mayor éxito dentro del panorama literario español. El número de ejemplares, el número de ediciones  que alcanzan algunas de estas obras no es nada desdeñable, no es nada despreciable. Por lo tanto, desde este punto de vista, el éxito editorial, el éxito de lectores es incuestionable, y , aunque prosaico, éste  es ya un valor en sí mismo, más allá de su posible calidad.

                Ahora bien, ¿cuál es su verdadero alcance? ¿Qué géneros predominan? ¿Cuáles son sus características? Éstas y otras cuestiones las iremos desgranando próximamente intentando precisar  y contextualizar su presencia y relevancia dentro de los contenidos de la Educación Secundaria como una herramienta más de fomento a la lectura; y es que quizá, a veces, recaiga sobre ella un peso excesivo: conseguir a edades tempranas el don irrenunciable de la pasión por la literatura.


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LA LECTURA EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA

escrito el 7 de Enero de 2010 por zcar en General

Obvio es decirlo, pero uno de los problemas que acecha al alumno actual de Educación Secundaria es la falta de comprensión de mensajes tanto orales como escritos (dificultad que se ve incrementada cuanto más formal es la lengua empleada). Es más, esto repercute en gran medida en perpetuar el fracaso escolar que asola y arrastra el sistema educativo español. Es tal la relevancia de este aspecto que hoy en día todo Proyecto Educativo debe delinear un Plan de Fomento a la Lectura; es decir, trazar las líneas maestras de cómo cada departamento didáctico va a trabajar esta competencia imprescindible y vital. Ahora bien, el valor de la lectura debería ser un valor transmitido desde el contexto familiar. No se trata de eludir responsabilidades, pero el marco ideal del centro educativo debería servir para enriquecer, desde la especialización científica, el camino emprendido en el hogar y no partir desde la nada. Es como si el centro escolar también tuviese que ser el lugar donde empezar a hablar y comunicarse. De cualquier forma, es necesario arbitrar todo tipo de actuaciones didácticas para trabajar ese hábito lector con un único fin: el de alcanzar las posibilidades entrevistas en la imaginación literaria.


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LA INTENCIÓN COMUNICATIVA EN LA MÚSICA ACTUAL

escrito el 5 de Enero de 2010 por zcar en General

Quizá sea inadecuado reducir el problema de la comunicación en la música actual simplemente al uso de un determinado código. Evidentemente, comunicar es algo más que codificar y descodificar un mensaje, más teniendo en cuenta la capacidad sincrética del lenguaje musical. De hecho, aún existiendo en ocasiones ese problema en el código, es tal la potencia de ese lenguaje musical que puede sobreponerse a dificultades de este tipo. Aún así sigue existiendo ese problema, porque el mal está en la raíz, en el germen de toda creación artística, y por lo tanto comunicativa: es un problema de intención, de compromiso, de posicionamiento. Ciertamente, el panorama es preocupante. Y es que la intención es la consciencia explícita de la necesidad de comunicar; de esto carece la música actual, y cuando la comunicación deriva en un acto involuntario tan solo puede producir  un resultado reflejo: ni más ni menos que la mentira, la falsedad del hecho artístico. La música debe ser, desde un punto de vista comunicativo, una forma de comportamiento, una actitud de responsabilidad ante aquello que propone y que intenta transformar, aunque tan solo sea en la representación mental de un solo individuo.

Somos conscientes de que aquí estamos utilizando como sinónimos “música actual” y “música comercial”. Sin entrar a intentar definir este último termino, lo cierto es que la aristócrata industria musical tan solo deja hueco a sus productos, a esa clase privilegiada que lucha denodadamente por seguir manteniendo ese estatus adquirido en muchas ocasiones por generación espontánea o incluso por herencia. Y no es lo mismo producto que creación.

De cualquier forma, y retomando el hilo, sea cual sea el tipo de música tan solo habrá comunicación cuando exista intención de comunicar algo; mientras tanto tan solo tendremos reflejos de lo que podría ser realmente la música actual.


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EL PERSONAJE ESCONDIDO

escrito el 4 de Enero de 2010 por zcar en General

Hace ya algunas fechas, aquí son recurrentes las reflexiones acerca de aspectos vinculados con la técnica narrativa a partir de distintas soluciones que han ido aportando a la novela distintos autores durante los tres últimos siglos. Entre ellos, hablábamos de una breve novela publicada en 2008, Campo de amapolas blancas. Pues bien, aquí, además de las soluciones narrativas ya comentadas en “La falacia de la memoria”, llama la atención el enmascaramiento del verdadero personaje. La trama de la novela es un tema recurrente y prolífico en la historia de la literatura, es el tema de los dos amigos. Uno de ellos es el narrador que cuenta la historia común. La luz narrativa se centra en el pasado y en el recorrido vital de vidas que se cruzan y se separan y se terminan, pero en realidad la novela se resuelve en pequeños detalles, en instantes precisos, en sombras latentes: lo que verdaderamente importa, y es la verdadera intención del autor, es constatar la ilusión perdida, el fracaso de una búsqueda estéril. El verdadero personaje permanece escondido y tan solo se intuye al final donde todo cobra sentido, y es el lector el que debe descubrirlo en las pistas que ha ido dejando el autor a lo largo de la construcción de la novela.

Pero la mejor muestra de esto es un ejemplo de autor. En Rueda del tiempo, Manuel Talens incluye, entre otros, un cuento que lleva por título “La soledad”. Aquí se emplea el mismo procedimiento: la verdadera intención, el verdadero personaje, permanece en un segundo plano; es el lector el que debe identificar la verdadera tragedia de este cuento, porque permanece implícita, debe rellenar los huecos vacíos. Evidentemente, cuando el lector alcanza esa difícil altura propuesta por el autor, lo que éste consigue es dotar a su relato de una mayor intensidad emocional. Por cierto, en este cuento se debe leer también la dedicatoria. La coincidencia entre el personalísimo estilo de Gonzalo Hidalgo Bayal y Manuel Talens no es ni mucho menos casual.


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LEYENDO “LOS VENCIDOS”

escrito el 3 de Enero de 2010 por zcar en General

Pese haber sido escrita en 1960, la obra permanecería inédita en España hasta bastantes años después; la temática hizo que la censura actuará una vez más. El caso es que Antonio Ferres adquiere popularidad literaria en 1959 con su novela La piqueta, que forma, junto al Jarama de Sánchez Ferlosio y La central eléctrica de Jesús López Pacheco, una nueva forma de novelar caracterizada por la sucesión de diálogos sin intervención del narrador dejando hablar a los personajes, como si el autor fuese un simple transcriptor de un grabación. Pues bien, Los vencidos es un ejemplo de esta forma de novelar. Aquí, Ferres aporta su visión acerca de los primeros años de posguerra atendiendo a los dos bandos enfrentados durante el conflicto. El tiempo narrativo empleado es un presente que sitúa los hechos en el momento en el que se encuentran los personajes. Este tiempo arranca con un personaje, Asunción, que parte hacia Madrid en día de lluvia en búsqueda de noticias sobre su marido, un soldado republicano. Su búsqueda la lleva hasta el madrileño barrio de Lavapiés y de allí, el rastro lleva hacia la cárcel. Su marido fue ejecutado. La novela se limita a mostrar la vida de Asunción, su amistad con otro preso amigo de su marido, con un joven en Madrid que termina yéndose con los maquis, con la vida también de los otros, los guardianes de la cárcel, con mujeres que sobreviven al borde de la prostitución e incluso con los que están en la más absoluta pobreza (al final de la novela Asun va por caminos y se encuentra una casa y da un mendrugo de pan duro a uno niño). La narratividad de todo esto es escasa ya que el autor, como decíamos, se acerca a la trama a través de una manera objetiva de tal forma que el lenguaje está dominado por la función representativa dando preeminencia al contexto en el que se desarrolla la novela. Es un estilo parco, seco, que termina convirtiendo el texto en algo monótono, puesto que no tiene excesivo ritmo narrativo. Sí es cierto que el tema es solidario con esta forma de novelar porque sitúa al lector en la misma monotonía que viven unos personajes ilusionados en un cambio que nunca se llegará a producir. El autor escoge, selecciona, una parte de la vida de estos personajes y el final termina abierto; lo único que se cierra es el recorrido por las distintas clases de miserias: niños robando yerbajos por un trozo de pan. Los niños, es decir, el futuro. Así los vencidos son todos.


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LEYENDO “TODA LA NOCHE OYERON PASAR PÁJAROS”

escrito el 31 de Diciembre de 2009 por zcar en General

Dentro de la narrativa española de finales del siglo XX, el año 1975 supone un hito más allá de las circunstancias extraliterarias que determinan el devenir de la sociedad española. Y es que ese mismo se publica La verdad sobre el caso Savolta. Con esta novela Eduardo Mendoza rompe con la tradición más reciente, y desembaraza la novelística del callejón sin salida en el que ella misma se había refugiado; de esta forma recupera algo que se había perdido: la narratividad. No quiere decir esto que se desdeñe todas las nuevas aportaciones que había ido dejando la novelística anterior; de hecho se detectan aquí todo tipo de material: transcripciones exactas de juicios aparentemente inconexas del resto de al narración, partes íntegramente dialogadas, partes íntegramente en primera o en segunda persona… se trata de un aparente “collage”: será el lector el encargado de ordenar todas esas piezas. Mendoza ayuda al lector ante ese ingente material recuperando la narratividad del relato.

Pues bien, dentro de esta misma línea podemos adscribir la novela de José Manuel Caballero Bonald  Toda la noche oyeron pasar pájaros publicada en 1981. El autor sitúa la acción en una población marítima. La llegada al puerto de una familia inglesa inicia una narración analéptica. La trama, la narratividad la que hacíamos alusión, es bien sencilla: la vida de varios personajes dentro de ese entorno que se vuelve asfixiante, denso. A esta trama aparentemente sencilla se le unen muchos de esos hallazgos de la novela anterior a 1975: no existe un personaje principal, sino varios personajes que aportan su propio punto de vista acerca de al realidad, con lo que multiplica así las perspectivas. Ahí el papel del lector se vuelve esencial, ya que debe reconstruir también esa realidad. Pero también existe una trabazón común. Y es que esa localidad portuaria aparece difuminada en el tiempo y en el espacio, como envuelta en brumas, sin salida posible para todo aquél que la habita. La realidad, aun siendo aprehendida por todos de forma dispar, se erige como un ente decadente que evita cualquier salida posible a cada uno de los personajes.

Si Cervantes decía que debíamos agradecerle, no lo que había escrito, sino lo que había dejado de escribir, a Caballero Bonald también hay que leerle en una línea semejante, él también se mueve dentro de los silencios narrativos. Y es que existen partes fundamentales para poder comprender la profundidad del alma de los personajes que se desdibujan en la insinuación, en la elisión. Así, presenciamos desde traumas sexuales como la relación entre los dos hermanos ingleses, donde la hermana, Estefanía, ejerce un extraño poder sobre su hermano David que le lleva a mantener relaciones sexuales; o la creación de una especie de patrullas que eliminan a toda persona disidente del pensamiento único (consecuencia de una guerra civil que jamás es mencionada en el relato); extrañas relaciones;  intrigas implícitas que se refugian en el silencio, en el refilón de la palabra.

Es decir, la aparente sencillez es tan solo eso, apariencia. Porque, desde luego, estamos ante una novela de lecturas posibles, pero que requiere de un lector experimentado para poder aproximarse a la verdadera dimensión de uno de los mayores escritores contemporáneos y dominador absoluto de su herramienta de trabajo: la lengua española.


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