Aprender a Pensar

Repensar la Educación

en los vértices de la palabra

Óscar Sánchez Nombela

Profesor de Lengua y Literatura

EL ROMANCE DE LA MOZA DE PEDRAZA

escrito el 11 de enero de 2012 por en General

Azucena, Azucena,
Azucena el mi amor,
aún recuerdo aquel día
que tu boca me apresó.
Fue justo el mes de otoño,
un poco antes del albor,
cuando los labios tocaron
el “ay” que el cielo exhaló.
-“Soy el mozo del castillo,
apresado por traidor,
solo te pido un deseo:
y es que no te vayas, no”.
-“Soy la moza de Pedraza,
de los sueños el mejor.
Es tarde, mozo garrido,
ya me marcho al parador”.
Fue falsa la felonía,
pero el bulo se extendió.
Era del todo inocente
y enemigo de Almanzor.
Desde entonces, encerrado,
vivo yo en esta prisión
esperando la condena
y la triste ejecución.
Solo queda la nostalgia
de aquel beso y de su adiós.
Solo queda la esperanza
de volver a ver mi flor.
Pero el verdugo ha venido
entonando su oración.
Reza por todos los santos,
reza por mi salvación.
-“Es el día, es la hora –dice–,
y no te conceden don.
Soy la mano que te lleva
al cadalso sin perdón”.
-“Ya la vida se me escapa…
déjemela ver, señor”.
El destino está empeñado
en un final sin honor.
Solo queda despedirme
con esta declaración
y decirte, moza mía,
que tu beso me salvó.


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ACTIVIDAD 1: ANALICE MORFOLÓGICAMENTE EL TÉRMINO “JUMERA”

escrito el 14 de noviembre de 2011 por en General

Efectivamente, el término “jumera” aparece registrado en la vigésimo primera edición del diccionario de la RAE con el significado de “borrachera, embriaguez”. Sí es cierto que se trata de una voz familiar adecuada para registros coloquiales de la lengua.

Rastrear su etimología guarda cierta ambigüedad: se entrecruzan en el origen de la palabra  los términos latinos FUMUS Y UMIDUS. La entrada parace parece provenir de una palabra derivada de UMIDUS, UMERE. El significado de UMERE sería ‘estar o ser húmedo’.  Es decir, coloquialmente, para designar el estado de embriaguez, se diría ‘voy húmedo’. Curiosamente,en la actualidad, se utiliza una voz similar ‘va mojado’; es como si a partir de esa expresión terminase apareciendo el término “mojadera” para referirse a la borrachera. La “J” de “jumera” aparecería por la similitud fonética con FUMUS. Es decir, se confunden los dos términos y aparece en UMERE la F- inicial. La F- inicial latina, en castellano, ha evolucionado hasta la H- (FARINA =Harina), pero en esa evolución hay un estado intermedio donde la H- se aspira. Es más, en el diccionario actual también está la entrada “humera” pronunciada con aspiración (parecido al sonido de la “j”: /jumera/). Esto muestra que se trata realmente de un término con una pronunciación arcaica.

La morfología léxica da cuenta de lo productivo  de esta raíz. A partir de “jumera” se han creado otras palabras derivadas: “jumarse”, “juma”… incluso ha pasado a la topografía española: el término municipal de Jumilla, famoso por sus caldos espiritosos.

Por último, esta voz se usa más en América, mientras que en la península parece, hoy en día, más marginal su uso.  Un ejemplo de ese uso americano lo encontramos  incluso en los textos literarios. En la poesía del poeta cubano Nicolás Guillén, famoso por su intento de imitar los ritmos africanos de la población negra, da cuenta de ello:


Canto negro

¡Yambambó, yambambé!

Repica el congo solongo,

repica el negro bien negro;

congo solongo del Songo,

baila yambó sobre un pie.

Mamatomba,

serembe cuserembá.

El negro canta y se ajuma,

el negro se ajuma y canta,

el negro canta y se va.

Acuememe serembó,

aé;

yambó;

Tamba, tamba, tamba, tamba

tamba del negro que tumba;

tumba del negro, caramba,

caramba, que el negro tumba;

¡yamba, yambó, yambambé!

Autora Icíar Rojo 1º Bach. D.

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OBSERVACIONES

1. La frontera diacrónica y sincrónica de su análisis aparece difuminada.

2. No se incluye la bibliografía.

CALIFICACIÓN PENDIENTE


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POEMAS DEL MANICOMIO DE MONDRAGÓN, Leopoldo María Panero

escrito el 16 de septiembre de 2011 por en General

Desde el oscuro jardín, los esperpentos de aquellos que un día fueron hombres aúllan desesperadamente en busca de la rosa podrida de los dementes. Es el destino de los locos; un destino que a veces se entrecruza con el reflejo del escombro en que se han convertido y que desemboca en un mismo lugar para ratas y para hombres: los albañales del alma.

Allí, el poeta es un cadáver más entre los ángeles que hurgan en la basura y cabalgan sobre los restos de una belleza que haría gritar a cualquier dios. Y lo peor de todo es que no existe nadie a quien maldecir, porque nadie sino el azar fue la voluntad que los encerró a todos en la ruina de su existencia.

Sin embargo, sobre la humillación de la muerte, todavía queda algo que puede prolongar eternamente la agonía del cielo, que, evidentemente, haría espantar a las leyes del hombre; se trata del beso del sapo, se trata de los hocicos que se acercan en el suelo rodeados del cadáver de la poesía.

Por eso la poesía de Panero es distinta, porque canta a una rosa que espanta a los ojos del niño. Aunque una y otra, maldita o no, cumplen con el mismo destino: el de la Inmortalidad a través de la palabra. Una inmortalidad que, en el caso de Panero, parece que ha arrojado una última víctima: la conciencia de aquello que fue.


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EL RELATO, EL VÍNCULO Y EL FUEGO:EL POEMA DEL CAZADOR

escrito el 15 de agosto de 2011 por en General

Ni siquiera fue nuestra especie; y de esto hace ya más de quinientos mil años. Entonces, un homínido de nuestro género, quizá un Homo erectus[1], aprendió a domesticar el fuego y cambió para siempre las relaciones sociales de nuestros antepasados. Allí, al abrigo del fuego; allí, al calor del hogar, se reunirían aquellos cazadores-recolectores, auténticos supervivientes de una época hostil, después de haber conseguido vivir un día más. Quién sabe, pero, a lo mejor, en esos momentos de remanso, de tregua, de comunión con su clan, surgiría el relato del día, la hazaña de la jornada: historias de esas que se transmiten de generación en generación y que evocan un tiempo pretérito y heroico. Así, las historias protagonizadas por estos cazadores sobrevivirían al paso del tiempo a través de las palabras; palabras desgastadas que desdibujan el contorno de la realidad y desembocan en el terreno de la ficción, es decir, en la Literatura.

Lástima que de todo aquello tan solo queden unos pocos útiles de carácter lítico. Aunque si el Hombre paleolítico fue capaz de mostrar tal destreza en el arte rupestre y en el arte mueble, por qué no pensar que pudo alcanzar la misma altura en la Literatura. Sea como fuere, no parece descabellado pensar que la narración, el relato, tuvo ya desde su origen la necesidad de crear un vínculo de pertenencia de grupo. Pero, ¿y si existió realmente un Poema del Cazador?


[1] El término “Homo erectus” engloba aquí a distintas nomenclaturas regionales  (ergaster, antecesor…). Aunque, evidentemente, los restos más antiguos de domesticación del fuego se encuentren en África.


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EL CONFLICTO EN UNA CLASE DE LITERATURA DE 2º DE ESO

escrito el 7 de junio de 2011 por en General

Yo estaba haciendo mis cosas cuando ****[1] se da la vuelta y me coje[2] una hoja que tenia en la mesa. Yo le pregunté qué hacia pero él no respondió. Despues me la devolvió manchada y arrugada un poco. Yo no lo soporté, le cojo de la capucha y le pregunto “¿tío, para que lo haces? Imbecil”. Y le doy una colleja suave. El vuelve a darse la vuelta y se limpio las manos llenas de tinta en mi libro manchando y arrugando la pagina del resumen. Luego me quedé sin habla. Perdí el control. “¿Te limpias en mi libro? Ya verás dónde me limpio yo”. Empeze a limpiarme los dedos, preparándome para limpiar la tinta en su cara y en su ropa. Levanté la mano y… pude controlarme (y no me limpié en el)

Resumen:

  • Se limpia en mi hoja.
  • Le doy una colleja suave.
  • Se limpia en mi libro.
  • Casi me limpio en su ropa y cara.
  • Te lo digo[3].

[1] De acuerdo con la Ley de Protección de Datos, se oculta la verdadera personalidad; es decir, **** es un pseudónimo.

[2] Se respeta la grafía, y la puntuación, original del alumno.

[3] Debe de referirse, con toda probabilidad, al profesor o al tutor.


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LA ENCRUCIJADA

escrito el 24 de mayo de 2011 por en General

En la actualidad, el sistema educativo español se haya enrocado en un fracaso endémico y terminal. Evidentemente, el Estado ha intentado solventar esta precariedad en la formación del alumnado a través de reincidentes modificaciones legislativas. La esterilidad de todas esas propuestas de mejora, tanto a nivel nacional como autonómico, vienen producidas a que, en definitiva, se ha reducido el problema educativo en un problema estadístico: se mide el éxito o el fracaso a través de porcentajes. Lo curioso del caso es que es fácil parchear la fría y “objetiva” estadística: no contemplar la repetición de curso como una medida educativa, promocionar cada vez más con un mayor número de materias pendientes, titular desde una disparidad de itinerarios y opciones con unos contenidos mínimos completamente heterogéneos…  Sea como sea, lo cierto es que, aunque se mejore una estadística que pueda igualarse al concierto europeo, el fracaso del sistema seguirá latente y sin visos de mejora; y es que, desde esta perspectiva, seguiremos infantilizando una generación carente de cualquier tipo de idea original, seguiremos fomentado la abulia de una generación que se ahoga inconscientemente en un callejón sin salida. Eso sí, ninguno de ellos se sentirá nunca frustrado; aunque no pueda abandonar la protección parental hasta el final de los tiempos; aunque su única preocupación sea una interminable hipoteca, previamente avalada, que le sobrevivirá y que será lo único que hereden sus hijos; aunque el único motor de su existencia sea el consumo disfrazado de calidad de vida, de sociedad del bienestar.

                Quizá el sistema verdaderamente funciona: la definitiva consolidación de una sociedad indolente, permisiva y sin margen de reacción.

                El cambio social parece irreversible. A esa estandarización del conformismo patrocinado por instituciones y organismos oficiales ayudan unos medios de comunicación que eluden la responsabilidad educativa y formativa desde el amparo de la supuesta información y de un entretenimiento más que cuestionable, la complicidad de unos padres que no quieren ver la fealdad de sus hijos, la permisividad amparada en la supuesta inocencia, el olvido de las obligaciones derrotadas infamemente por los derechos…

                La falta de atención y concentración, la falta de constancia en el esfuerzo, la falta del vilipendiado estudio y la desterrada memoria, la falta de respeto a cualquier figura de autoridad, producen un alumnado dispar que emerge definitivamente en la Educación Secundaria, en la verdadera encrucijada de todo sistema educativo, en la verdadera encrucijada de toda sociedad.

                El reto social es apasionante, e implica a todos los activos: al Estado, a los ciudadanos, a los docentes, a los alumnos. Entre todos quizá se consiga revertir la situación, y entre todos quizá desterremos para siempre las jaulas donde se domestica para conquistar de nuevo las aulas de conocimiento.


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EJERCICIO DEMOCRÁTICO

escrito el 4 de abril de 2011 por en General

La Democracia es la conquista de los derechos individuales de cada ciudadano del Estado. Una vez alcanzado un derecho, éste ha de sobrevivir en pugna directa con una obligación; es decir, el derecho individual se mantiene siempre y cuando el ciudadano cumpla con las obligaciones derivadas de la conservación de dicho derecho. Por eso, en todo Estado democrático real, el ciudadano debe participar de forma activa en la vida política, entendiendo esta actividad como el ejercicio digno y responsable de las obligaciones inherentes a la condición ciudadana.

                Uno de esos derechos, en nuestra aparente Democracia, tiene que ver con la Educación reglada. Así se recoge en nuestra Constitución de 1978 en su Artículo 27: “Todos tienen el derecho a la educación” y además “La enseñanza básica es obligatoria y gratuita”. De esta forma es el Estado el que debe garantizar que todo ciudadano tenga el derecho de recibir una educación de calidad de carácter público y de coste gratuito. Por lo tanto, el Estado adquiere el compromiso de facilitar este derecho a su ciudadanía. Ahora bien, ¿cuál es la obligación inherente a este derecho que contrae el ciudadano en la Educación Secundaria Obligatoria? El alumno, como ciudadano, contrae obligaciones: debe aprovechar el puesto escolar que se pone a su disposición. La realidad del sistema educativo español en esta etapa tan significativa dista mucho de cumplir con esa obligación: uno de cada cuatro estudiantes no consigue culminar con éxito este último tramo de la educación obligatoria. El fracaso escolar en España se ha vuelto endémico.

                Sin embargo, ¿qué consecuencias directas tiene para el alumno-ciudadano el incumplimiento de sus obligaciones democráticas? Ninguna. Año tras años, y para evitar la frustración y la desmotivación, innumerables alumnos con incontables materias pendientes promocionan por imperativo legal[1]… ¿Qué tipo de lección democrática es ésta? ¿Es así, sin responsabilidades, como pretendemos educar al ciudadano?

                Un Estado realmente democrático debe garantizar a su ciudadanía el derecho fundamental a una educación pública, gratuita y de calidad; pero también debe garantizar que el ciudadano cumple con la obligación derivada de la conservación de dicho derecho. Por eso, todo alumno, en un Estado realmente democrático,  debe aprovechar de forma efectiva ese puesto escolar. De forma contraria, el alumno-ciudadano sufrirá la pena de la Atimía; dicho con otras palabras, el alumno sufrirá la pérdida de los derechos ciudadanos: esto es, la pérdida del derecho a recibir una educación pública, gratuita y de calidad. Llegado el caso, el Estado transferirá a los padres o tutores legales de ese ciudadano-alumno la responsabilidad de sufragar los gastos derivados de la educación de su tutelado, bien en régimen público o bien en régimen privado[2].

                Ésta es la única forma de alcanzar la Isonomía (la igualdad de los ciudadanos en sus derechos cívicos y en su participación en la vida política). Y es que la Democracia a medias ya sabemos dónde nos lleva (donde nos ha llevado): al desgaste de una Institución Educativa desprestigiada y devaluada con la connivencia de la complicidad social y administrativa.


[1] En la Educación Secundaria Obligatoria se puede repetir una única vez un curso. En el curso académico siguiente, si el alumno suspende más de dos asignaturas, promocionará automáticamente con materias pendientes.

[2] Evidentemente, ésta sería una medida excepcional orientada a aquellos alumnos denominados “objetores escolares”; es decir, alumnos cuyo fracaso escolar se explica por el abandono de los estudios. Claro está que también se incluirían alumnos de conducta disruptiva.


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APUNTES DEL CURSO 2007-2008

escrito el 21 de febrero de 2011 por en General

Cuatro de febrero

[…][1] y eso es precisamente de lo que hablábamos la semana pasada; porque, recuerden ustedes, a comienzos del S.XX es cuando el Arte alcanza una autonomía propia de tal forma que el Símbolo tiene su referente, su explicación, su regla del juego, dentro de la propia gestación artística. Es más, y ya hemos hablado de esto en anteriores clases, en ocasiones esas imágenes simbólicas de nuevo cuño llegan incluso a prestigiarse de tal forma que empiezan a formar parte de la tradición (estoy pensando, por ejemplo, en la imagen de la muerte a través de la noche y de los perros). E insisto, todo esto tiene su origen en el Modernismo, entendiendo  ese movimiento como una renovación estética y cultural, como búsqueda y encuentro de un lenguaje capaz de expresar un modo diferente de aprehender la realidad.

                Para hoy, tenían ustedes que analizar esa independencia del símbolo y esa explicación del significado de su significado dentro de la propia obra; en otras palabras, comprobar la autorreferencialidad del símbolo. Para ello, debían desentrañar el sentido que posee el color verde (su símbolo) en  la película Vértigo, de Alfred Hitchcock. Ya se apuntó que desde la perspectiva de nuestra propia tradición cultural podemos rastrear distintas interpretaciones del símbolo del color verde, que no vamos a repetir. Todos esos significados no encajan para explicarlo aquí. Como supongo todos han visto la película este fin de semana[2], ya saben que en la primera aparición de Madeleine lleva un vestido de color verde y ya saben que el coche de Madeleine es de color verde. No solo esto, y esto es más sutil, en la escena del cementerio o en la escena del bosque de secuoyas, Madeleine siempre aparece envuelta en una nebulosa verde[3]. Curiosamente es en esos momentos en los que parece imbuida por el espíritu de Carlota Valdés. Y en la segunda parte ocurre igual: Judy lleva un jersey  verde la primera vez que entra en escena. Y me imagino que habrán visto que cuando se culmina la transformación de Judy en Madeleine  en el momento de salir del baño, un halo verdoso procedente del luminoso del hotel vuelve a difuminar los contornos[4]. Claro está que todo esto no puede ser casual, de lo contrario no sería Vértigo la gran obra que es. Y la explicación se encuentra precisamente en la escena del bosque de secuoyas. Allí se afirma de esas secuoyas gigantes y milenarias lo siguiente: “siempre verdes, siempre vivas”. Ahí es donde está la clave del símbolo del color verde dentro de la creación artística, un símbolo lleno de significado autorreferencial. Aquí, el color verde es el símbolo de lo eterno, de lo que vive siempre; por eso Judy sale del baño envuelta en ese color, y es que Madeleine ha vuelto a la vida, ha vuelto de entre los muertos.


[1] En la grabación, faltan los primeros minutos de la clase.

[2] Se trata de una fina ironía del Profesor. Aquel curso, aquellos alumnos no fueron precisamente muy trabajadores.

[3] Efectivamente, el propio Hitchcock le declara a François Truffaut en El cine según Hitchcock que “[…] cuando James Stewart seguía a Madeleine en el cementerio, los planos de ella la hacían bastante misteriosa, pues los rodamos a través de filtros de niebla; conseguíamos así un efecto coloreado de verde por encima del brillo del sol”.

[4] El Profesor parece conocer claramente el libro de Truffaut. Cito literalmente las palabras del director en aquella entrevista: “Cuando Stewart encuentra a Judy, la hice residir en el Empire Hotel de Post Street porque hay en la fachada un anuncio de neón verde, que parpadea constantemente. Esto me provocó de manera natural, sin artificio, el mismo efecto de misterio sobre la muchacha, cuando sale del cuarto de baño; está iluminada por el neón verde”.


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A VUELTAS CON EL FRACASO ESCOLAR

escrito el 10 de febrero de 2011 por en General

Ciertamente, el fracaso escolar del sistema educativo español se ha convertido en un mal endémico (en alguna ocasión nos hemos acercado a este problema en busca de posibles males, de raíces podridas). El caso es que no recientemente se ha emitido en televisión el reportaje “Un pulso al fracaso”. Parece ser que la educación reglada pone demasiado énfasis en los contenidos y se olvida siempre de forma perpetua del individuo. Es curioso, pero para poder arreglar la lapidaria estadística del fracaso escolar parece que es indispensable obviar la transmisión cultural. Ése es el camino, por lo visto: al conocimiento sin el contenido; por el pueblo, pero sin el pueblo (y no sé a qué me suena esto). Lo que parecen no saber estos señores del galarnado reportaje es que renunciar al contenido es limitar el problema del fracaso escolar a una simple cuestión estadística, y si ése es el problema, la solución es sencilla. ¿O se están aplicando ya soluciones para mejorar la estadística que relegan a un segundo plano el aprendizaje?


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“El amor, la inocencia y otros excesos”

escrito el 2 de febrero de 2011 por en General

           Cuando en 1999 Luciano Egido publicó El amor, la inocencia y otros excesos siguió un plan parecido al que trazó años atrás en El corazón inmóvil. De nuevo, el punto de partida era la novela negra, pero como antes, y como siempre ocurre con este autor, el molde genérico se convierte tan solo en un punto de partida desbordado absolutamente por el potencial literario de toda la obra: detrás de una serie de asesinatos aparentemente inconexos entre sí se esconde la búsqueda de la salvación, de la redención entrevista en las posibilidades de los distintos recorridos que llegan a la felicidad. En esta novela, ese trayecto se sitúa en la necesidad humana de querer y de ser querido, de amar y de ser amado: son las cercanías del amor, un amor que solo resiste al fracaso a través de la inocencia insistente que cree en la llegada del milagro definitivo, “en la grandeza de seguir ensayando los caminos de la felicidad esquiva”.
         Esta trama de amor y muerte, de entrega y celos, de generosidad y egoísmos, se complica con el juego literario de un ejercicio metanovelesco que nos envuelve con un cuestionamiento constante de la verdad, o la mentira, literaria. Así, la huella cervantina se encuentra en el silencio narrativo, en esa tierra de nadie  donde el protagonista es el lector, un lector que sobrevive en los huecos de la consciencia de los tres peronajes que se erigen en narradores de esta novela absolutamente sorprendente.


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